| Aristolochia paucinervis. Foto de J. Fuentes |
Vamos a
empezar por la etimología. El nombre Aristolochia con el que Linneo denominó en 1753 a este género, procede del griego
antiguo: áristos = “el mejor” y locheía = “parto” o
“alumbramiento”. En resumen, aristolochía significa literalmente “la
mejor para el parto”.
El término fue usado en la
Antigüedad clásica porque varias especies del género se empleaban en la medicina
grecorromana como remedios para facilitar el parto, estimular la expulsión de
la placenta o tratar problemas ginecológicos. Autores como Hipócrates, Dioscórides
y Galeno mencionan estas plantas con ese uso.
El nombre resulta hoy
especialmente llamativo porque muchas especies de Aristolochia contienen
ácidos aristolóquicos, compuestos altamente nefrotóxicos y carcinógenos. Es
decir, una planta cuyo nombre significa “excelente para el parto” acabó siendo
un ejemplo clásico de medicamento tradicional peligroso. En resumen, Aristolochia
es un nombre botánico cargado de historia médica, optimismo terapéutico
antiguo… y una buena dosis de ironía científica moderna.
Y ahora hablemos de botánica. El
género Aristolochia, que da nombre a la familia a la que pertenece (Aristolochiaceae), comprende
más de 500 especies de plantas herbáceas perennes o lianas leñosas, raramente
arbustos. Muchas especies son trepadoras con tallos flexibles que se enrollan
sobre soportes naturales. Otras son erectas o decumbentes (los tallos se
arrastran paralelos al suelo para luego curvarse y levantarse). Los tallos
suelen ser glabros (carentes de pelos) o ligeramente pubescentes (con un vello
muy corto) y, en las formas leñosas, pueden lignificarse notablemente con la
edad.
Las hojas son simples, alternas y
pecioladas, generalmente grandes y de contorno cordiforme (con forma de
corazón), reniforme (arriñonada) u ovado. La nerviación es palmeada, bien
marcada, lo que confiere a la hoja un aspecto robusto y un tanto arcaico.
La flor de Aristolochia es
uno de los ejemplos más singulares de la angiospermas, tanto por su morfología
como por su función ecológica. Las flores se disponen solitarias o en pequeñas
inflorescencias que nacen en la axila que forman las hojas donde surgen de los
tallos. Las flores son generalmente
zigomorfas, es decir, tienen un solo plano de simetría que las divide en dos
partes bilateralmente simétricas.
El perianto (de peris,
alrededor, y anthos, flor) es el protagonista absoluto de las flores,
que carecen de corola, es decir, no hay pétalos. El elemento visible es un
cáliz petaloide, formado por tres sépalos soldados en una única estructura
tubular.
(A)
Flores de Aristolochia argentina. (B) sección longitudinal de las flores
mostrando el ginostemo basal. Abreviaturas:
l, limbo; g, ginostemo; t, tubo; u, utrículo. Fuente.
Este tubo periántico se divide
morfológicamente en tres regiones (véase la figura de arriba):
Utrículo basal:
una cámara inflada donde quedan atrapados los insectos.
Tubo o trompa:
parte estrecha y generalmente curvada.
Limbo: extremo
distal expandido, a menudo en forma de lengua, embudo o bandera. En las flores
tropicales el limbo puede ser espectacularmente grande, con colores que van del
verde amarillento al púrpura oscuro, marrón o casi negro, frecuentemente con
venaciones contrastadas o manchas que recuerdan a carne en descomposición.
La longitud del tubo o trompa que conecta el limbo y el utrículo es variable. El tubo es liso por fuera, mientras que el interior suele parecer más claro debido a la presencia de pequeños pelitos blancos (tricomas) dirigidos hacia abajo (retrorsos). La base del tubo termina en el utrículo, que externamente se observa en la curvatura del propio tubo formando un grueso collar alrededor de la entrada que se superpone a la flor a modo de cámara inflada donde quedan atrapados los insectos.
La parte masculina de la flor, el androceo, consta de seis estambres sésiles fusionados externamente con los estigmas del ovario (gineceo) en seis ramas estigmáticas formando en su conjunto una unidad funcional llamada ginostemo (de ginos, femenino, por el gineceo o parte femenina de una flor, y estemo, apócope de estambre). Las paredes internas del utrículo presentan manchas moradas rodeadas de mechones de tricomas que producen pequeñas cantidades de néctar.
Aristolochia bianorii. a) porte de la planta mostrando el único tubérculo basal. b, hoja cordiforme-lanceolada y flor. c, flor aislada, a la izquierda entera, a la derecha el dorso del limbo y del tubo; d, sección del utrículo inflado, a la izquiera mostrando los estambres, a la derecha con el ovario cortado repleto de semillas y, arriba, los estigmas (se han eliminado los estambres). e, el fruto es una cápsula, que en (f) aparece cortada en sección para mostrar las seis cavidaes carpelares con semillas en su interior. Imagen tomada de Flora Iberica.
La polinización de muchas
especies de Aristolochia es a través de un sofisticado sistema de
polinización por engaño conocido como sapromiofilia, un término de origen
grecolatino que se usa en biología para describir la atracción de ciertos
organismos —especialmente insectos— por la materia orgánica en descomposición,
en particular cadáveres o tejidos putrefactos. Su etimología se descompone así:
saprós (“podrido”, “corrupto” o “en descomposición”), myía (“mosca”)
y philia (“amor”, “afinidad”, “inclinación por”). El significado literal
es, pues, “afinidad o atracción por lo podrido asociada a las moscas”.
De ahí que muchas especies emiten
olores fétidos (cadaverina, putrescina) que atraen dípteros necrófagos. Los tricomas
del tubo están orientados hacia abajo para impedir la salida del insecto, que queda
temporalmente atrapado, se impregna de polen y, tras la fecundación, los
tricomas se marchitan permitiendo su liberación. Este mecanismo convierte a la
flor en una auténtica trampa biológica temporal, una rareza entre las plantas
con flor.
El fruto es una cápsula,
generalmente péndula, que al madurar se abre en valvas, liberando numerosas
semillas planas, a menudo aladas o con expansiones membranosas que facilitan la
dispersión por viento.
| Las seis especies españolas del género Aristolochia |
En España hay seis especias nativas, que pueden separarse por la siguiente clave:
Clave sencilla para
identificar las especies españolas de Aristolochia (ver la imagen
adjunta)
1b. Flores solitarias: 2
2a. Planta trepadora de flores púrpuras: A. baetica (sur de España, desde el Algarve a Levante y norte de África.
2b. Plantas no trepadoras: 3
3a. Hojas sin peciolo: A. rotunda (Cataluña y Levante).
3b. Hojas con peciolo: 4
4a. Margen de las hojas con un reborde cartilaginoso ondulado o denticulado: A. pistolochia (Península y Baleares).
4b. Margen delgado, no cartilaginoso ni denticulado: 5
5a. Tallos postrados: A. bianorii (Baleares).
5b. Tallos ascendentes. A. paucinervis (Península y Baleares).