Ha estado entre nosotros durante
más de un siglo como un ungüento con el que frotarse el pecho y la espalda para
aliviar la tos, la congestión y los dolores artríticos leves. ¿Pero frotarlo en
los pies puede hacer milagros?
Antes de disputar la prórroga del
partido de Champions contra el Atlético de Madrid, la televisión mostró
imágenes de los jugadores del Real Madrid untándose Vicks VapoRub con denodada fruición
en el pecho, en la espalda y en las camisetas. Al parecer los profesionales
blancos, sin nada mejor que hacer además de entrenar un rato, tatuarse y pasar
a diario por la peluquería, han recuperado un ritual que escenifican en la
banda en grupos de cinco. Justo antes de que el colegiado señale el inicio del
encuentro, los madridistas acuden a la banda para que los fisios les froten en
el pecho el ungüento milagroso, que no tiene otro objetivo que abrir las fosas
nasales y descongestionar.
Los jugadores madridistas también
se lo untan a placer en la camiseta, para que el efecto no desaparezca durante
el partido y puedan aspirar a modo durante el encuentro. Los vapores
medicinales ingresan por la nariz y la boca para ayudar a la respiración,
señalan desde la marca, encantada, como no podía ser menos, de una publicidad
gratuita.
No es nuevo en el mundo del
fútbol. Lo puso de moda Patrick Vieira hace 20 años, cuando jugaba en el
Arsenal londinense y corrían los tiempos del “éxtasis”, una droga sintética que,
como comentaré más abajo, algo tiene que ver con el asunto. Entonces, llamaba
mucho la atención ver la camiseta roja empapada y pegada al pecho en un el
experimento infantilizado que se extendió a otros jugadores del equipo Günner,
como Eboué, Kolo Touré y Gilberto Silva.
Por supuesto, no tiene nada de dopaje.
No puede aparecer un positivo por culpa de esta sustancia, que tiene como
ingredientes alcanfor, trementina, mentol, aceite de eucalipto, timol y aceite
de nuez.
¿Que por qué les cuento esto?
Porque mientras que preparo un viaje por Estados Unidos doy por casualidad con un vídeo con el sorprendente
título de «Los milagros que ocurren cuando te aplicas
Vicks VapoRub en los pies». El narrador, un tal doctor Mandell,
nos dice en un tono convincente que el milagro consiste en inducir el sueño y
la calma, especialmente cuando se sufre de un resfriado, untándose Vicks
VapoRub en las plantas de los pies y luego poniéndose calcetines.
El impostado doctor Mandell resulta
ser un quiropráctico y eso ya hace saltar las alarmas. Puede que sepa mucho
sobre cómo aliviar el dolor lumbar manipulando la columna vertebral, pero
cuando comienza a filosofar sobre los receptores nerviosos en el pie que se
estimulan para enviar una señal a la "médula oblinga" en el cerebro,
está meando fuera del tiesto. En primer lugar, es "médula oblonga",
no "médula oblinga", y aunque esta parte del tronco encefálico
controla la respiración, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, no hay
evidencia alguna de que su actividad se estimule frotando un brebaje de
alcanfor, mentol y aceite de eucalipto en los pinreles.
Primero, un poco de historia de
la farmacopea. El hijo de Lunsford Richardson, un boticario de Carolina del
Norte, sufría
de crup, una infección respiratoria que causa una tos profunda parecida a
un ladrido. Como farmacéutico, Richardson conocía el uso tradicional del
alcanfor para los resfriados que se remonta a la antigua China y decidió darle
una oportunidad mezclándolo con vaselina para formular un ungüento que se
pudiera frotar en el pecho. El alcanfor se puede aislar del árbol de alcanfor (Cinnamomum
camphora) que crece en Oriente mediante un proceso conocido como destilación al
vapor. Hoy en día, sin embargo, la mayoría del alcanfor que se vende se fabrica
sintéticamente a partir de pineno, extraído de los pinos. Richardson también
agregó un poco de mentol obtenido de la menta (Mentha aquatica) y aceite
de eucalipto (Eucalyptus globulus), los cuales tenían usos tradicionales
como descongestionantes desde tiempos inmemoriales.
La idea de Richardson era que
cuando el cuerpo lo calentara, la combinación de ingredientes liberaría vapores
calmantes. Aparentemente, los síntomas del niño se aliviaron y el farmacéutico
pensó que estaba en lo cierto. Pero necesitaba un laboratorio para experimentar
con mejor y, según cuenta la historia, su cuñado, Joshua Vick, resultó ser un
médico con acceso a un laboratorio. Así nació el nombre de Vicks VapoRub.
En los primeros anuncios, el
producto se promocionaba como "un regalo a las mamás estadounidenses procedente
de todos los confines de la Tierra". El alcanfor procedía de Formosa, el
eucalipto de Australia, el mentol de Japón y la vaselina de Norteamérica. Es
probable que el efecto descongestionante se deba al fuerte aroma del alcanfor,
pero también se han documentado problemas asociados con su uso. La irritación
de la piel, los dolores de cabeza, los mareos, la confusión e incluso las
alucinaciones se han relacionado con el uso inadecuado del alcanfor.
Pero ¿qué significa "uso
inapropiado"? ¿Qué te parece si frotas a tu pareja de baile con una crema
alcanforada antes de atacar la pista de baile? ¡Eso no figura como un uso
potencial en la etiqueta de Vick VapoRub de Vick! Pero lo creas o no, eso es justo
lo que los adolescentes del norte de Inglaterra comenzaron a hacer hace unos veinte
años. ¿Por qué?
Según se decía, ayudaba a prolongar el efecto de la droga de diseño conocida como éxtasis. Esta peligrosa sustancia estaba de moda en las raves, esas fiestas en las que los jóvenes se contorsionaban en la pista de baile mientras las luces parpadean y la música electrónica suena a todo volumen. Cuando la policía comenzó a tomar medidas y a registrar a las personas que acudían al lugar de la fiesta, los raveros comenzaron a ingerir la droga antes de llegar al fiestorro.
Eso no
funcionaba porque el éxtasis tiene una vida media breve. Sin embargo, un astuto
químico de andar por casa se dio cuenta de que, si se tomaba éxtasis antes del
baile, su efecto podía prolongarse untándose con alcanfor. Y Vicks VapoRub era
una fuente fácilmente disponible de esta sustancia.
Ahora el personal está flipando sobre un uso del Vicks que no tiene nada que ver con las raves. Lo frotan en la
planta del pie para ayudarlos a dormir, ya sea que tengan o no un resfriado.
Que yo sepa, y por más que busco en la bibliografía médica especializada, nadie
ha llevado a cabo una prueba sobre el supuesto efecto calmante de dormir con un
calcetín empapado de Vicks VapoRub.
Es cierto que hay una gran
cantidad de leyendas urbanas, pero también se pueden encontrar otras muchas
leyendas para el tratamiento del síndrome de piernas inquietas colocando una
barra de jabón debajo de las sábanas o para determinar el sexo de un feto colocando
un anillo sobre el vientre de la mujer embarazada.
Supongo que es posible que algo
de alcanfor se absorba en el torrente sanguíneo y produzca algún efecto, pero
afirmar que estimula el bulbo raquídeo a través de los nervios es un trágala
demasiado descabellado. Si tal estimulación fuera posible, ¿por qué produciría
un efecto calmante y no excitante?
Quizás alguien pueda llevar a
cabo un ensayo controlado adecuado para que podamos poner fin a esta cuestión
de una forma u otra. En cualquier caso, no esperaría que ocurriera ningún tipo
de milagro. Y ese es el problema de frotar Vicks VapoRub en la planta del pie.
En cualquier caso, no haga lo que hizo Lunsford Richardson: no haga mucho caso de lo que le diga su cuñao.