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sábado, 8 de junio de 2024

1984, la gran novela de Orwell, cumple hoy 75 años

 

Hoy cumple 75 años 1984, la novela distópica de Orwell que todavía hace sonar las alarmas sobre el resurgimiento de regímenes totalitarios y opresivos en ambos extremos del espectro político.

Setenta y cinco años después de su publicación el 8 de junio de 1949, la novela de Orwell ha alcanzado un nivel de vigencia que pocos libros disfrutan en la cultura académica, política y popular. El significado de 1984 ha sido cooptado por grupos de todo el espectro político y, en consecuencia, sirve como una especie de barómetro político que, en momentos de crisis política, se dispara hasta lo más alto de las listas de libros más vendidos.

El lenguaje y las imágenes de la novela, que Anthony Burgess, autor de La Naranja Mecánica, alguna vez llamó «un códice apocalíptico de nuestros peores temores», también han sido reinterpretados en la música, la televisión, los anuncios y las películas, moldeando la forma en que la gente ve y discute el terror de la opresión política.

Algunos términos que el libro introdujo como “Gran Hermano” y “policía del pensamiento”, forman parte del lenguaje común actual. El control de las masas y la vigilancia política introducidos en la novela resultan hoy más posibles que nunca gracias a la variedad de tecnologías de seguimiento de las redes sociales, mientras que el retorcimiento de la verdad se multiplicará a través de las mentiras urdidas por la inteligencia artificial. En un mundo que, en muchos aspectos, resulta similar al de la sociedad imaginada por Orwell, pero que también es diferente, ¿qué significa hoy 1984?

1984 se ha convertido en una forma de tomar la temperatura de la política global. Un termómetro que sube y baja porque la gente lo reinterpreta y recurre a él para refrescar su comprensión del presente, para valorar el grado de perversión de la realidad política en comparación con la sociedad orwelliana.

Recordemos el argumento de 1984. Tres Estados totalitarios gobiernan el mundo en una distensión lograda mediante guerras constantes. El Partido, que todo lo ve, domina una sociedad sombríamente uniforme en el bloque llamado Oceanía. Como miembro de bajo nivel del Partido, el trabajo del protagonista Winston Smith es reescribir los registros históricos para que coincidan con la versión oficial en constante cambio de los acontecimientos. Como dice un lema del Partido: «Quien controla el pasado controla el futuro: Quien controla el presente controla el pasado».

Winston comienza a documentar sus pensamientos contrarios al sistema al tiempo que inicia una aventura ilícita con una mujer llamada Julia, pero pronto los dos son capturados y torturados por el régimen para que obedezcan. En última instancia, la individualidad de Smith y su intento de rebelarse son brutalmente reprimidos. Aunque la mayoría de las sociedades contemporáneas no se parecen en nada a la distopía del libro, en el contexto de la proliferación actual de desinformación y deformación interesada de la verdad, los principales lemas propagandísticos del Partido –«La guerra es paz», «La libertad es esclavitud» y «La ignorancia es fuerza»—no parecen tan descabellados.

Aunque el escritor dudaba de si su novela sería un éxito de ventas o caería en el olvido, poco después de su publicación, el estatus de superventas de 1984 quedó claro. Desde entonces, el libro ha vendido millones de ejemplares. En enero de 2017 volvió a ocupar el primer lugar de la lista de libros más vendidos en Estados Unidos, después de que un asesor de la administración Trump acuñara el término de doble sentido «hechos alternativos».

Muchas otras novelas distópicas contienen advertencias similares. Si es así, ¿por qué 1984 tiene tanta capacidad de permanencia? Todas las novelas de Orwell tienen exactamente la misma trama: se trata de individuos solitarios y humildes que intentan cambiar la naturaleza de sus vidas y que, al final, son aplastados por una autoridad represiva. 1984 es la apoteosis de los miedos y las hipótesis de Orwell sobre la vigilancia y la manipulación: la visión precisa y de pesadilla de Orwell contiene suficientes elementos familiares para otorgarle una sensación de alarmante credibilidad.

Orwell tuvo una corta pero prolífica carrera como un escritor que narró la política, la pobreza y la injusticia social antes de su temprana muerte por tuberculosis en enero de 1950, apenas siete meses después de la publicación de 1984. Aunque fue un magnífico ensayista, es más conocido por 1984 y por Rebelión en la granja, su sátira de 1945 sobre la Rusia estalinista. Orwell, socialdemócrata y antiestalinista, supo representar las contradicciones de la ideología comunista, la brecha entre su autoimagen y su realidad. 1984 y Rebelión en la granja fueron entendidos como textos anticomunistas ejemplares e incorporados como lecturas en los planes de estudios y ampliamente divulgados en las décadas posteriores.

Nacido en Bengala en 1903 y bautizado con su verdadero nombre, Eric Arthur Blair, cuando la región estaba bajo el dominio colonial británico, del que desilusionó mientras servía en la Policía Imperial India en Birmania, una experiencia que inspiró su primera novela, Los días de Birmania, Orwell regresó a Inglaterra en 1927 y se sumergió en la pobreza de la clase trabajadora para escribir Sin blanca en Paris y Londres y Camino a Wigan Pier. Luchó contra el fascismo en la Guerra Civil española durante la cual escribió Homenaje a Cataluña (1938) y donde casi murió por una herida en la garganta que recibió cerca de Huesca.

En Homenaje a Cataluña, Orwell describe su admiración por la ausencia de estructuras de clase en algunas áreas dominadas por revolucionarios de orientación anarquista. Pero también critica, como hizo Franz Borkenau en El reñidero español (1937), el control estalinista del Partido Comunista de España y las mentiras que se usaban como propaganda para la manipulación informativa. En cualquier caso, el conflicto reforzó su compromiso político socialista: todo lo que escribió después estuvo en contra del totalitarismo y a favor de la socialdemocracia.

Escribió 1984 mientras luchaba contra la tuberculosis en la isla de Jura en Escocia, consciente de que su salud se estaba deteriorando mientras la escribía. Al terminar el manuscrito, viajó a un hospital de Londres para recibir tratamiento; allí, hospitalizado, se casó con la editorialista Sonia Brownell. El escritor murió tres meses después, a los 46 años.

La popularidad y la vigencia actual de Orwell se deben a su extraña capacidad para predecir muchas de las cosas que nos preocupan en la década de 2020. Hay algo en su obra que se sigue reinventando y reactivando en relación con acontecimientos que sucedieron mucho después de su muerte, a cuyos textos podemos recurrir para afrontar diferentes tipos de problemas políticos y, en particular, la propaganda, la censura y la volatibilidad del discurso político.

Adaptado a las necesidades de un amplio espectro de lectores, 1984 cobró vida más allá de su autor y de sus páginas. La novela proporcionó un vocabulario fácil de usar que los lectores podemos seguir utilizando para nombrar el “fenómeno" de la opresión.